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20/09/2006
¡NÓMADAS EN ESPAÑA!
¡NÓMADAS EN ESPAÑA!
¡Hola!, habitantes del ciberespacio.
Retomo con enorme ilusión la actividad de comunicarme a través del blog tras un largo paréntesis veraniego apartado casi totalmente de las nuevas tecnologías por motivos variopintos. Espero que el próximo espacio de incomuicación esté lejos y sea corto, caso de producirse.
Hoy quiero hablar de algo que me preocupa mucho y que en estos momentos estoy viviendo muy de cerca: me refiero a los temporer@s; en su gran mayoria personas extranjeras, que van de un lugar para otro esperando poder encontrar algún trabajo relacionado con las diferentes tareas de recolección del campo español.
En estos días estamos empezando la vendimia en la región natural de la Mancha, pero desde hace muchos días hemos podido comprobar cómo llegaban grupos de personas rumanas, búlgaras, marroquíes, etc. hasta nuestros pueblos. Concretamente en el mío, Socuéllamos, la cantidad de estos trabajadores y trabajadoras ha sido sensiblemente mayor que en otros años. Vienen desde muy lejos. Han atravesado varios países y esperan echar unos jornales, hacer alguna otra cosecha distinta a la vendimia y, finalmente, volver a sus lugares naturales con algo de dinero que les permita proseguir sus humildes vidas.
Son los nuevos nómadas. LLevan todas sus pertenencias actuales, muy escasas, encima. Suelen compartir un destartalado coche o furgoneta. A veces se mueven con la familia al completo o casi al completo (se les puede ver con bebés, frecuentemente).
La sensación que producen entre las personas autóctonas y, curiosamente, también entre compatriotas ya afincados en "nuestra tierra", es la de que "son una invasión" ya que ocupan espacios públicos como parques y plazas y deambulan sin aparente rumbo por "nuestras" calles y con frecuencia improvisan maltrechos campamentos en las afueras de los pueblos.
Concretamente en Socuéllamos, este fenómeno está siendo muy visible este año. Algunas personas están algo inquietas; otras, molestas; las hay, incluso, indignadas por el "espectáculo" (ya se sabe, el "efecto llamada" por culpa de Zapatero, que dicen los del PP). Yo os puedo asegurar que estoy indignado, abochornado y con sentimiento de culpa. Me explicaré:
Indignado, por ver qué poco preocupa este hecho a los responsables políticos de mi pueblo, pues hacen muy poco por aliviar esta situación (podiámos tener un lugar digno que sirviera como refugio provisional donde estas personas pudieran asearse, alimentarse básicamente y descansar).
Abochornado, porque produce vergüenza ver como en 2006 unas personas tienen que malcomer en la calle y dormir en un cohe o en una tienda de campaña, sin agua potable y sin lugares para hacer sus necesidades. Si tienen algún auxilio es gracias a que algunas ONGs (Cáritas, Cruz Roja -les felicito-) están trabajando denodadamente con sus voluntari@s,y no por parte de la administracción pública, el ayuntamiento, que es quien representa a tod@s l@s ciudadan@s de Socuéllamos. Es muy lamentable ver cómo acabamos de celebrar unas fiestas (en honor a una virgen, dicen) y a ellas han sido invitadas numerosas personas de fuera que han sido generosamente agasajadas (me refiero a los militares de aviación) y, sin embargo, las personas que vienen a ayudarnos a recoger los frutos que nos darán de comer, son obviadas hasta extremos impropios de una sociedad que dice ser democrática y, por añadidura, cristiana. No me parece que la Virgen de Loreto, caso de existir, pueda estar muy contenta con los que dicen ampararse en su manto (ni tampoco con quienes no la tienen en cuenta en sus vidas cotidianas).
Con sentimiento de culpa, finalmente, porque también debo tener alguna responsabilidad personal en el mantenimiento de esta situación ya que con frecuencia se me ocurre pensar que debería ser un ciudadano más activo para influir en que esto no pasara o, al menos, no fuera tal como es.
No quiero terminar sin un canto a la esperanza. Esperanza solidaria representada por una gran cantidad de socuellamin@s que sí saben responder a lo que ven y están, por su cuenta, ayudando en lo que pueden a esas personas y, finalmente, esperanza política porque muchas de estas personas verán como sus respectivos países se integran en la UE y, por fín, se les reconocerá como ciudadan@s con plenos derechos.
29/09/2006
¡LA QUE SE HA MONTADO EN EL CAMPO DE SOCUÉLLAMOS!
¡Que revuelo en el campo!. ¡Que vienen los inspectores!
Desbandada general. Cientos de trabajadores inmigrantes sin permiso de trabajo (que no sin "papeles"), corriendo por el campo a esconderse ¿dónde?. Pobres, siempre pagan ellos las consecuencias de este mundo injusto: miseria en sus países, explotación y peligros inmensos en la huida de sus países (huida, que no emigración) y, finalmente, explotación también aquí.
¿Ahora se dan cuenta los agricultores que estaban contratando a trabajadores ilegales?. Ya sabían que no podían hacerlo. ¿Cuántos de ellos hicieron en su tiempo la correspondiente petición en el contigente de trabajarores extranjeros, ante las autoridades de extranjeria y trabajo?
Los "gerrilleros" de la derecha cerril se han lanzado bramando fuego contra el gobierno (el cual, dicho sea de paso, tiene más miedo que ideología solidaria pues no se puede actuar así contra los propios trabajadores: deteniéndolos y expulsándolos) y están copando todos los medios de comunicación locales, comarcales y regionales con mensajes hipócritas de la siguiente guisa: "sólo queremos trabajar en paz, sin tener que estar pendiente de la Guardia Civil", "Estas personas están aquí y nosotros las necesitamos, tendrán que comer o robar ¿no?", o mejor este: "ya está bastante agobiado el agricultor como para que ahora el gobierno pretenda que las uvas se queden en las cepas" DEMAGOGIA, DEMAGOGIA, DEMAGOGIA.
Vamos a ver si para la próxima vendimia los agricultores tienen realizadas sus previsiones y, entonces, (sólo entonces) si el gobierno no facilita su llegada, podremos protestar con razón.
Mientras tanto las uvas se siguen cogiendo, afortunadamente, y la vida sigue. Pero esperemos que estos señores tan "preocupados" de golpe por los emigrantes, se ocupen de verdad de velar por sus derechos básicos: alojamientos, condiciones de trabajo, seguridad en el trabajo, contratos dignos, ... y se lo hagan llegar a los agricultores para que éstos preparen sus explotaciones y obren en consecuencia.
